Cómo tener un proyecto de vida hacia la sustentabilidad viviendo en la ciudad… y no enloquecer en el intento.

Con este post doy la bienvenida a esta nueva sección del blog: INVITADOS A CASA! Un espacio abierto a amigos y colaboradores a compartir sus experiencias y conocimientos con los lectores de Campo es Vida.

Mi primera invitada a esta aventura es Diana Rúa. Una mujer emprendedora y poderosa, que desde la ciudad ejerce su labor como permacultora, ejercicio que para muchos sólo podría hacerse en el campo. Dejaré que sea ella la que les cuente su experiencia. Gracias Diana!

De este artículo aprenderé parte de mi propia historia, un ejercicio que entre meses de pensamientos divagantes y ocultos me hacía recordar las cosas más esenciales de mi vida tras la invitación de Ana a ser parte de su Blog. Con este artículo les compartiré una historia mis queridos lectores que nunca he relatado, es tan nueva para ustedes como para mí, y me siento afortunada de descubrirla de esta manera.

Recuerdo que en 2006, en segundo semestre de universidad, descubrí el concepto de eco diseño sin saber que de ahí en adelante entraría a un frenesí de saberes que me llevo posteriormente a encontrar una filosofía de pensamiento que haría latir mi corazón y elevar mis pensamientos a los sueños más excéntricos que jamás habría tenido, ¿qué tal, ah? La palabra que se le designa es Permacultura, y entre reuniones donde los temas iban desde ecoaldeas, pasando por tecnologías apropiadas hasta yagé, conocí las personas que serían mis amigos más entrañables y los maestros más certeros.

Años después me encuentro en un 2018 desde donde miro mi camino tratando de definir a toda luz cual es la esencia que lo atraviesa y solo puedo llegar a una conclusión: Soy una persona en transición, hago mi tarea sabiendo bien que aún me falta mucho, pero no doy tregua, y allí estoy feliz. No es cómodo pero es feliz.

Habiendo encontrado una familia de la mano de la Permacultura, una muy particular, donde la vida en el campo es parte esencial y sus practicas espirituales estaban demarcadas por una fuerte tendencia que a otros ojos se le llama New Age, yo Diana no estaba preparada para simplemente abandonar la idea de la vida citadina, una que es constantemente rechazada y señalada en el medio que estaba descubriendo. Yo por el contrario creía y creo que la ciudad es la forma de organización más avanzada a la que nos ha llevado nuestra evolución como especie, pero ciertamente este organismo -cómo le digo yo-  está enfermo, está siendo atacado por una cantidad de patógenos que a mis ojos tiene la posibilidad de recuperarse, de ser sano y fuerte. Ahí fue donde decidí asentar mi filosofía de sustentabilidad y a partir de ese punto construir un proyecto de vida que vibrara y resonara con ello.

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Curso técnica Súper adobe y revoques, Orlando Enrique Rivero 2012. Medellín, Colombia. 

Cuando una persona se enfrenta a la abrumadora sensación que da el conocer y comprender que el mundo está cambiando hacia cosas no tan llevaderas, como el daño a nuestros ecosistemas, la carencia de alimento y agua por mala gestión, la nueva forma de esclavitud al estar sujeto a formas de trabajo estresantes y otros par de detalles que te hace pensar que el infierno esta cerquita, cómo por ejemplo las guerras y las oleadas extremistas; a esa persona no le queda más remedio que intentar hacerse el de la vista gorda, ser un pesimista, un positivista o simplemente ser un radical. Pues a esta sensación de tener que elegir una postura me enfrenté yo a mis 20 años, donde sentía que no había remedio y que no tenía forma alguna de evitar ser parte del impacto negativo en un planeta que consideraba sagrado. Mi vida se iba en amargarme lo suficiente para sentir que no importara lo que hiciera, mi huella no haría que nada fuera diferente.

Pues bien de esto se trata este artículo, de contar cómo pasé de esta postura a comprender que en realidad lo que importa es vivir esta vida, ésta en la que nací con todo lo que implica. Esto no significa vivir sin pensar, o sin actuar en pro de algo, y simplemente ir por el mundo sin responsabilidad, ética, moral y filosofía alguna porque solo hay esta vida y hay que hacer y deshacer; por el contrario, precisamente es una vida que tiene un sentido, es una vida que se ha producido porque es parte de un todo, y eso es lo que debemos comprender: podemos ser y hacer lo que la vida misma manifiesta como camino. En mi caso fue ese latir, fue el enamorarme de una idea de un mundo equilibrado y justo desde el corazón de las personas que viven esta vida, sea en el campo o sea en la ciudad.  ¿Qué importa si otros no lo sienten así?  ¿Qué importa si finalmente nuestra peor pesadilla sucede y la raza humana acaba víctima de su propio actuar? Pues si ha der ser así, que así sea. La naturaleza es sabia y no seríamos la primera especie en “dominar” el mundo y luego extinguirse para dar paso a otras.

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Curso Jardines Verticales y Techos Verdes, Hernot Minke 2012. Bucaramanga, Colombia.

Ahora no me hago muchas ilusiones con las ideas mesiánicas de salvar el planeta, ecosistemas o especies incluyendo la nuestra. Solo me hago ilusión con la promesa de ser lo que quiero ser, lo que mi corazón y razón dicta es lo correcto y sé que lo siento así porque cuando lo hago ando ligera, tranquila, en paz conmigo y con los demás, y en resumidas eso es para mí vivir bien.

Soy de formación académica una diseñadora con apellido de industrial, se supone que me eduqué para crear productos de consumo masivos, pero contrario a esto yo veo que lo que me enseñaron fue la habilidad de pensar en clave de crear, de leer contextos y crear cosas acorde a ello y eso siempre lo hice incluso en mis entregas, así mis profesores no estuvieran muy contentos, pues todo mis proyectos buscaban un impacto social y ambiental, y no precisamente el de tener un producto muy vendido en góndola.

 

El resultado de mi divagar profesional ha sido un expediente de experiencias variadas, basadas todas en la capacidad que me ha dado el pensamiento de diseño para enfrentar problemas y hallar soluciones creativas e innovadoras. He pasado por el sector privado, el público, el académico y hasta el del emprendimiento propio y también en sociedad, y puedo decir que todo por variado que parezca ha llevado en el ADN la filosofía de vida en sustentabilidad que construí basandome en la Permacultura y por ello soy una convencida de que los principios del cuidado de la tierra, el cuidado de los seres y la repartición equitativa de los excedentes es aplicable a todos los sectores que mueven la sociedad y en especial el económico. Defiendo la versatilidad de la Permacultura para enseñar, replicar y ejemplificar la esencia más básica del diseño para sustentabilidad.

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PDC -Permaculture Design Course (Certificación en diseño Permacultural), Ecosescuela El manzano 2013. Villavicencio Colombia.

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Diseño, facilitación y co-creación de huerto urbano productivo en la Comuna 4 de Medellín, entre Herbiota y Cormatra (organización de mujeres cabeza de hogar). 2017

Mi vida ahora es un popurrí de actividades donde transfiero la metodología de Design Thinking (Pensamiento de Diseño) a personas de muchos sectores para que ellos mismos sean gestores de sus propias decisiones y creaciones, y las empleen en lo que les vibre en su corazón; y la vez voy por mis días comprometida con la idea de reverdecer esta Medellín en la que vivo desde un proyecto llamado Herbiota. Para hacer de esta idea algo real hecho mano de los recursos que tengo: el diseño, la creatividad, la pasión y un combo de amigos que saben de muchas cosas, todas relacionadas con la Permacultura para crear jardines caseros de todos los tamaños, jardines comerciales, huertas escolares y comunitarias, eventos con la filosofía de cero basuras y talleres de jardinería. Esto es para lo que me da la vida ahora, para tener dos enfoques de trabajo que me hacen plena: uno ayudar a otros a ser creadores y gestores de sus propias ideas y dos el de reverdecer la ciudad en la que vivo.

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Taller de huerto urbano y orgánicos en macetas, 2018. Medellín, Colombia. 

Siento que mi felicidad está aquí, en compartir con las personas ideas poderosas para que la trasformación del mundo suceda desde sus corazones y desde el mío. ¿Cuál será el resultado? No tengo ni idea, la verdad tampoco me trasnocha, solo sé que vivo mi vida, sigo mi corazón y hago mi propia tarea, y con eso ya me es suficiente.

 

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Nancy dice:

    Se que muchos sentimos esas palabras como propias porque el sentimiento también lo es. Gracias por cumplir su misión e invitarnos a continuar con la nuestra! A reverdecer!

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    1. Diana Rúa dice:

      Gracias Nancy!! A reverdecer ❤

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