Haciendo mercado directamente en la tierra!

Era un domingo cualquiera y había quedado en visitar a mi prima y mi tía que viven cerca a mi finca. Llegue como a las 11, pensando que iba tarde para nuestra cita, pero en esa casa se respiraba ambiente dominguero, había muy pocas ganas de mover un dedo, excepto por preparar un delicioso almuerzo.
Natalia, mi prima, tiene talento para casi todo, incluyendo la cocina. Se inspiro y me dijo que fuéramos a comprar algo porque en casa no había nada. Quería ir a la tienda convencional, pero la convencí de visitar la huerta orgánica de Marquez (la vereda del lado). 
Llegamos al restaurante de la mamá de Nubia (la dueña de la huerta), pensando que ahí ofrecían las verduras, pero como dicen por ahí “en casa de herrero, azadón de palo”, no había verdura orgánica. No la culpo, la cultura de comer sano no se ha inculcado entre los campesinos. Esto suena absurdo, pero es verdad, no hay nada más triste que un mercado de un campesino lleno de frutiño (jugos en polvo), paquetes de papas y todo lo que puedan lleno de conservantes y preservantes. Afortunadamente estaba Nubia y nos dijo que precisamente ya salía para la huerta a preparar los mercados que despacha todas las semanas a sus clientes de Bogotá.  

 La seguimos en el carro y entramos por un portón grande, típico de una finca ganadera. La huerta está a la orilla de la carretera, siempre había llamado mi atención. Es en forma de mándala y desde que uno pasa puede juzgar que es sin químicos, ¿cómo? Sencillo! Los cultivos están mezclados. Al lado de la quinua, se encuentra la lechuga, la caléndula, el tabaco. Esto permite que las plagas sean controladas por otras plantas y no sean necesarios grandes cantidades de químico para prevenir ser devoradas. 
 Cuando llegamos, lo primero que me llamo la atención fue el orden del lugar. Cada cuarto debidamente marcado, los procesos de trabajo en carteleras, las buenas prácticas laborales en cada esquina. Nubia muy orgullosa nos contó que el dueño de la finca le había arrendado el espacio para la huerta y una bodega que ella, con mucho esfuerzo había adecuado para su negocio. Tenía una oficina, un cuarto de post cosecha, una tienda para ofrecer los productos. Ahora Oh! orgánico, como llama su marca esta certificado ante el ICA por buenas Prácticas agrícolas. 
Tomo su sombrero, un cuchillo y una canasta. Estaba lista para cosechar lo que quisiéramos. La seguimos. Nos mostró las diferentes lechugas que tiene: verdes, moradas, crespas, lisas, Kale (conoce más de este vegetal aquí)…. Las acelgas verdes, fuxias, moradas… El col de Bruselas, la quinua, la espinaca… Tenía de todo! Y aunque el verano esta durísimo sus plantas relucen como si estuviéramos en pleno invierno. 

  
Como a la mitad de la cosecha le preguntamos como iba el negocio. Todo iba bien hasta el momento cuando con lagrimas en los ojos nos dijo que eso era muy duro. Lleva muchos años luchando, pero no encuentra apoyo para continuar, el verano acecha, el mercadeo de los productos no es fácil. Pero ella sigue en su lucha, ama lo que hace, ama la tierra y se nota en sus ojos y en sus manos la pasión que tiene por este oficio. Quedamos en hablar pronto y ver como podemos hacer un trueque (intercambio) y yo le puedo ayudar con las cosas que necesita para promocionarse por internet y ella me da esas canastas verdes, fuxias, moradas, de todos los colores, tan deliciosas y nutritivas que saca de su huerta. 

   
 

Cuando terminamos entramos al cuarto de post cosecha. Con delicadeza lavo cada uno de los manojos, hoja por hoja. Los peso y uno a uno fue dando los precios. Fue un mercado gigante y saludable, que por el valor que nos dio, no se me hizo nada caro! Valoro cada uno de los ingredientes de este mercado: local, orgánico, amoroso, cuida la tierra, da trabajo a más de ocho personas de la vereda… En realidad estuvo muy económico… Nada distante a lo que se paga en cualquier plaza de mercado por unos alimentos llenos de químicos. 

  

Nubia despacha mercados a Bogotá por 10.000 el domicilio, más el valor del mercado, que normalmente oscila entre los $70.000 y $80.000. Una canasta de esas puede duran fácilmente quince días para una familia de 4-5 personas. Si usted cuida por su salud y la de su familia, no dude en contactarla y en la puerta de su casa recibirá un talegado lleno de verduras y algunas frutas totalmente limpias, apoyará un producto local y un grupo de campesinos de verdad comprometidos con el cuidado de la tierra y de su gente. 

Siempre recuerde: el CAMPO ES VIDA! 
   

Datos de contacto:

Oh! Orgánico

Nubia Haydée

Celular: 321 409 5717

Vereda Marquez, La Calera, Cundinamarca
    

  

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Natalia B dice:

    Una excelente forma de llenar el plato de colores, texturas y sabores deliciosos y muy nutritivos 🙂

    Què lindo blog 🙂

    Le gusta a 1 persona

  2. PacoM dice:

    Hermoso!

    Le gusta a 1 persona

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