La gente detrás de los productos del campo

La Calera esta llena de personas talentosas, amables y trabajadoras. Muchos nacieron acá, otros tantos llegaron de diferentes regiones de Colombia y del mundo, para habitar estas tierra; pero sea como sea, todos acá somos “Calerunos”. 

Su cercanía a Bogotá, parecería ser uno de los mayores atractivos para asentarse en este municipio, pero al indagar sobre las razones de elegir a La Calera para vivir, nos dimos cuenta de la cantidad de beneficios que ofrece nuestro municipio: naturaleza, agua, biodiversidad, páramos y sobre todo gente bonita. 

Dicen que la mejor manera para conocer un lugar es por su plaza de mercado. Es por eso que quise hacer una fusión entre la plaza y su gente para mostrar un poco la calidad humana y talento que podrás encontrar en La Calera. 

 
 Todos los sábados desde las 6 de la mañana hasta la una de la tarde se dan cita productores agro ecológicos de la region para vender sus productos en la plaza de mercado del pueblo. 
El pan es exquisito! Tienen de quinua, coco con naranja, siete granos, sin gluten, sin azúcares, galletas que sólo van a traer beneficios para tu cuerpo por los ingredientes y el amor que le ponen para hacerlos. Las verduras son de las cosechas de fincas aledañas. Espinacas verdes relucientes sin una gota de químico, lechugas de todo tipo que dan ganas de hacer ensaladas abundantes para toda la familia. Y ni hablar de la morcilla hecha en casa por una campesina de verdad, verdad.

  
La primera vez que visite el mercado conocí gente hermosa. Apenas llegue la sonrisa y los ojos azules de Patricia me conquistaron. Con toda la propiedad y seguridad de la calidad de sus productos, me hizo acercarme a su mesa donde tenía los encurtidos que ella hacía, acompañados por los panes artesanales que hace su amigo y vecino: Joshua Salazar. Ese día no tuve la oportunidad de conocer a Joshua, pero la vida no tardaría mucho en atraviésalo en mi camino. De él me gustaría escribir luego! 

Compre pan de coco y naranja. Más me demore en abrir el empaque, que ese pan en desaparecer. Desde ahí me hice fan de esta panadería. Es difícil elegir entre todo el surtido que tienen, pero indudablemente siempre me he llevado gratas sorpresas en cada uno de sus productos. Si pasa por esta plaza no deje de visitar la mesa de Joshua y Patricia, cualquiera de los dos lo atenderá siempre con una sonrisa y la mejor actitud. 

   
Su sombrero lleno de plumas, llamó mi atención apenas lo vi. Él es Luis Cóndor. Lleva muchos años trabajando con comunidades indígenas y hoy se dedica a la sanción por medio de medicinas alternativas. A su lado tenía una caja de cartón llena de plantúlas de Quinua y Chia. Esa fue mi excusa para acercarme a él. Me lleve una sorpresa: era más que una caja con plantúlas,era una historia, una tradición y una sabiduría que algún día me gustaría investigar y aprender. Por ahora me lleve tres plantúlas y están creciendo en mi jardín. 

¿Cómo no enamorarse de esa autenticidad campesina? Su vestido, su sombrero, sus manos y su cara delatan la belleza que hay en su corazón. Ella llega todos los sábados muy temprano desde muy lejos. Lleva su canasta de mimbre llena de morcillas, arepas y deliciosas mantecadas. Todo lo hace ella con sus manos. Nunca le pregunte su nombre porque estaba encantada con lo que estaba viendo, apenas le pedí si le podía tomar una foto, sonrío tanto que se me olvido todo. Le compre morcilla para llevar, y aunque no soy la más seguidora de este tipo de comida, está me supo a gloria. Se siente el cariño y la tradición con la que la hace. Seguramente aprendió la receta de su abuela, y ojalá se la este enseñando a sus nietos. 
  
 

Aunque La Calera es una región fría (2,700 msnm), a este mercado también vienen de Junín, Gachetá y Ubalá a vender productos de zonas más templadas. Se encuentran lulos, guayabas y aguacates deliciosos. Lleve 2.000 pesos en lulos, eran muchos y todos se veían fresquitos. De la emoción de todos los productos que podía encontrar, deja la bolsa de los lulos en algún lado y nunca los volví a encontrar. No supe si los deje en los stands de las Arepas calerunas, en el restaurante que almorcé o en la papelería por donde pase, el hecho es que volví donde este señor y le conté. Me regalo otra bolsa con 2.000 en lulos y una “ñapa” (2 lulos más). Esa es la calidad de gente que se encuentra en esta plaza los sábados. 

 

Lo que mas me gusta de este mercado es la posibilidad de comprar e interactuar directamente con los productores. Siento la necesidad de conectarme con la historia de mis alimentos. Saber de donde vienen, quienes lo cultivan, ¿utilizan la luna como referente para sus siembras, abonos y cosechas? Quiero saber con que me alimento! 
Las sonrisas de todos me inspiro! El campo tiene gente increíble! Conozcamos las historias de los campesinos y de los no tan campesinos! Apoyemos el campo, su producción y los productos que generan valor a nuestra sociedad y nuestra tierra.

Ubicación de la plaza: Sobre la vía principal, antes del puente peatonal (occidente).

Dias y horarios del mercado Agroecologico: sábados 6 am – 1 pm.
  

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Raul Tovar Rocha dice:

    Gracias por tan bella iniciativa soy campesino y trabajo por conservar nuestras tradiciones

    Le gusta a 1 persona

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